Ruth C falleció por desnutrinción crónica

En Bolivia, una joven madre de 26 años muere de hambre junto a su bebé de 9 días de nacido. Esta tragedia humana ocurrió en el poblado turístico de Copacabana, departamento de La Paz.

Ruth C. de 26 años, murió el lunes tras complicar su cuadro de desnutrición severa con la labor de lactancia de su bebé que había nacido 9 días antes antes de la trágica muerte.

“La madre hace tiempo padecía desnutrición, también tenía problemas en diferentes partes del cuerpo. Estaba bastante enferma”, manifestó el fiscal Luis Fernando Atanacio, que coordina los trabajos del Ministerio Público en la provincia Manco Kapac.

La joven madre no recibió atención médica y dejó en la orfandad a dos hijos, uno de ocho años de edad y el otro de seis, que también presentan desnutrición.

Según el examen de medicina forense practicada al cuerpo de la mujer, ella falleció asfixiada por bronco aspiración, complicada por un cuadro de falla multiorgánica, porque padecía enfermedades en los pulmones, los riñones, el hígado, situación agravada por la desnutrición y el parto.

“La hipótesis que se tiene es que la madre se encontraba muy débil”, puntualizó el fiscal Atanacio. “La madre se encontraba en estado muy lamentable”, dijo según consigan el diario local Página Siete.“No tuvo acceso a un centro médico pese a existir el seguro universal”, lamentó.Mientras el bebé falleció de 9 días murió afectado por un enema pulmonar y “asfixia mecánica por  bronco aspiración”.

El representante del Ministerio Público también informó que, según la pericia del forense se encontró en el cadáver de la joven mujer focos de infección por placentas no evacuadas debido a que ella no acostumbraba acudir a centro médico en el periodo de embarazo y alumbrado.

Ruth C. tuvo a su bebé en su vivienda precaria de la localidad fronteriza de Copacabana y no hubo un buen tratamiento tras suscitarse el parto.

Los niveles de analfabetismo y la desinformación en el área rural de Bolivia son muy altas. Este hecho eleva también los índices de pobreza, sobre todo en la región andina de este país.

Según el fiscal Atanacio, una de las causas para esta tragedia fue la escasa información que tenía la familia de la mujer sobre los controles prenatales y la atención del parto.

“No tuvo acceso a un centro médico pese a existir el seguro universal”, conocido como SUM, manifestó la autoridad del Ministerio Público que conoció este caso.

Por otro lado relató que la joven mujer convivía con su esposo y sus dos hijo, que también se debaten en la extrema pobreza.

Precisamente en los últimos días el vicepresidente en ejercicio Álvaro García Lineraaludía a los pobres de Bolivia en uno de esos discursos de circunstancia oficiales.

García Linera decía, «Nuestro presidente Evo (…) es el papá de los humildes, es el papá de los pobres, él siempre se preocupa de la gente más necesitada y no piensa en los ricos porque a los ricos no les falta nada», expresó el Vicepresidente, en la entrega de viviendas en la zona de Bella Vista de la ciudad de La Paz.

Esta autoridad, acostumbrada a “arengar” a la gente que asiste a sus actos, agregó que la gente humilde, pobre y trabajadora es la que necesita ayuda y por eso Morales «está ahí para apoyar».

Sin embargo en los últimos meses los bolivianos han sido testigos de las trágicas historias de ciudadanos bolivianos víctimas de la extrema pobreza.

En septiembre del año 2017, se descubrió el caso de Raymunda y su hijo Juan Flores quienes vivían enfermos, con desnutrición severa y en extrema pobreza.

Otro caso de desnutrición severa implicó a una adolescente de 14 años identificada como Naomi, quien tenía  gastroenteritis, desnutrición severa, parálisis cerebral infantil, deshidratación, anemia y retraso psicomotor.

Sin embargo el caso que consternó a la población boliviana fue el caso de la niña Eva Quino tragedia humana descubierta en marzo de 2017, en la ciudad de El Alto. Esta niña  también falleció a consecuencia de una aguda desnutrición desnutrición crónica. La niña murió de hambre, tras no recibir alimento alguno durante dos semanas.

La niña Eva Quino de 12 años de edad, murió de hambre en El Alto, ciudad vecina de la Sede de Gobierno, donde el presidente Evo Morales erigió un nuevo Palacio de Gobierno de 28 pisos.

Eva murió con el diagnóstico de desnutrición crónica por falta de alimentos. Ella era parte de una familia de 8 miembros, todos en extrema pobreza.

A todas estas muertes por desnutrición crónica hay que sumarle aquellas muertes de madres de familia que decidieron suicidarse después de matar a sus hijos por no saber cómo enfrentar la extrema pobreza en la que se encontraban.

En Bolivia, el gobierno de Evo Morales pondera el sostenido crecimiento económico y los éxitos de los planes sociales que según el oficialismo han permitido que más de un millón de pobres dejen de serlo y ahora son parte de la llamada “clase media”. Sin embargo a Eva y su familia como a miles de otras en la extensa geografía del país,  tales beneficios todavía no han llegado.

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