Foto de archivo. Conscripto Mirco Lazo Villanueva de 19 años, Regimiento Ingavi 4 de Caballería Mecanizada de El Alto

En La Paz denuncian a dos militares de baja graduación, con el cargo de instructor, por violar derechos humanos y constitucionales entre de un cuartel de la ciudad de El Alto.

El sargento Jhonny Gutiérrez fue denunciado por obligar a comer excremento a Cristian, el premilitar que asistía al cuartel Ingavi, cuya base se encuentra en la ciudad de El Alto. Este militar, no conforme con su primitiva y salvaje acción golpeó en la cabeza al premilitar e incurriendo en el grave delito de incitar al suicidio al joven estudiante, según la denuncia.

“Cuando alzó las heces fecales del suelo, me empezó a estrujar (agarrar) de mi cuello y con sus dedos me apretó. Lo único que pude hacer es abrir mi boca y él me ha metido las heces fecales y comencé a escupir”, declaró la victima a la red Bolivisión.

El salvajismo de este militar no fue una acción individual y aislada, según José Tapia, abogado de Cristian, otro militar de baja graduación identificado como el sargento Sangalli, también con la función de instructor, procedió también a hostigar al joven premilitar obligándole a tomar una líquido de color amarillo, que se presume fue orín.

Hasta el momento, estos militares de baja graduación han creído que son dueños de las vidas de los soldados y los premilitares, cometiendo este tipo de abusos sin que nadie haya sido sancionado por la justicia boliviana.

Según el abogado Tapia, el 8 de mayo, Cristian fue golpeado en la cara con una bofetada por parte del sargento Gutiérrez, quien no conforme con ese delito, incurrió en otro más grave, al incitar al joven premilitar a quitarse la vida y a comer excremento de un animal, explicó el jurista al citado canal de televisión.

“Lo saca de la fila de los premilitares, y le dice a Cristian: haznos un favor, toma mi pistola y anda atrás. Esto es incitar a  cometer un delito, a que él (el premilitar) se quite la vida”, lamentó el abogado Tapia.

La familia del premilitar preocupada por esta situación hizo una queja a mandos superiores, quienes retiraron al sargento Johnny Gutiérrez de la instrucción militar.

Sobre este gravísimos hecho no se han pronunciado ninguna autoridad gubernamental y se hace muy frecuente el abuso cometido por estos militares en contra de jóvenes estudiantes que son obligados a cumplir el denominado «servicio militar» en Bolivia.

OTRO CASO OCURRIDO EN EL MISMO CUARTEL HACE 30 DÍAS, ¿SOLDADO SE SUICIDO?

Se hace urgente una investigación seria e independiente de la brutalidad de estos militares en el cuartel Ingavi de la ciudad de El Alto, porque exactamente hace 30 días atrás, vale decir, el 22 de Junio del 2018, el director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de La Paz, Johnny Aguilera, informaba a los periodistas sobre la muerte de un conscripto de 19 años en este mismo cuartel.

Aguilera reportó en esa ocasión que la autopsia realizada al cuerpo del conscripto Mirco Lazo Villanueva de 19 años de edad, del Regimiento Ingavi 4 de Caballería Mecanizada de El Alto, estableció que falleció por un shock neurogénico ocasionado por arma de fuego.

«La autopsia médico forense establece que el conscripto perdió la vida por un shock neurogénico protagonizado por un traumatismo cráneo encefálico que presenta como característica de un proyectil por arma de fuego», dijo a los periodistas.

Tomando en cuenta este hecho de sangre ocurrido en el cuartel Ingavi hace un mes atrás, y considerando los detalles de la denuncia del premilitar Cristian y su abogado José Tapia, me permite plantear la siguiente duda: ¿el conscripto Mirko Lazo Villanueva -fallecido hace 30 días en el mismo cuartel Ingavi- realmente habrá tomado la decisión voluntaria de quitarse la vida?. Porque me resulta difícil cree que una persona que recién a salido de la adolescencia y con 50 ó 60 años por delante decida quitarse la vida.

Sobre la muerte del conscripto, el director de la Felcc, Johnny Aguilera explicó que existía un trauma a la altura de la frente del conscripto generado por el disparo de un Fusil Automático Ligero (FAL), calibre 7,62mm.

Explicó que el personal de Homicidios de la FELCC fue a la localidad de Topocco, en inmediaciones de Vicha, tras recibir la denuncia del comandante de la unidad militar, José Jordán Flores.

Agregó que según la investigación se prevé que se trató de una muerte accidental o por determinación propia del conscripto, ya que el cuerpo fue hallado en el escenario del hecho en posesión de cubito dorsal junto con el arma.

Señaló que el hecho supuestamente ocurrió cuando la tropa desarrollaba un ejercicio militar o maniobra divisionaria.

Lamentablemente pese a declarase al Estado boliviano como «pacifista» en su Constitución Política del Estado (CPE), en este país es aún «obligatorio el servicio militar».

Crímenes cometidos por militares dentro de los cuarteles, como el caso denunciado por el premilitar Cristian y su abogado José Tapias son muy recurrentes, para constatar esta situación solo basta con buscar en el Google y navegar en aquellas publicaciones de los medios de comunicación conocidos y más importantes de Bolivia.

Si ir muy lejos en el tiempo, el pasado 6 de Julio informábamos que la madre del soldado Nuel Alexander Tambo de 19 años denuncia la desaparición de su hijo desde el Hospital Nuestra Señora de La Paz, de la zona de Llojeta, donde fue internado el 16 de Junio y en la noche del miércoles 4 de julio fue sustraído del centro hospitalario.

“No se sabe ahorita dónde está, yo creo, quién sabe, me lo han ido a matar”, manifestó angustiada a los periodistas, la señora Cinthia Tambo, madre del joven.

El pasado 13 de junio, el soldado Nuel Alexander Tambo resultó con lesiones tras registrarse la detonación de una dinamita en las maniobra militar practicadas en la “revista” en el cuartel Grupo 65 de Uyuni.

Por el accidente, él joven ya no escucha, tampoco habla, solo se comunica a través de escritura y la madre llora y pide que le entreguen sano tal como ingresó al cuartel.

“Le tenían que hacerle tres estudios, yo fui un rato a comprar comida y tarjeta para llamar, cuando he vuelto ya no estaba mi hijo, no se sabe dónde está, yo ahora lo estoy buscando”, acotó.

El pasado 4 de julio, el exdirigente de la ciudad de El Alto, Roberto de la Cruz, realizó una visita al soldado. En esa ocasión él ya anticipaba que un militar intentaba retirar al conscripto del Hospital Nuestra Señora de La Paz.

“Entre tanto el comandante Cnl Ronald Urtado, intenta retirar del Hospital para luego dejar a su casa mientras no se conoce el informe de la junta médica firmado por los profesionales” escribió De la Cruz en su cuenta de Facebook.

La madre relató que Urtado fue quien retiró a su hijo del mismo nosocomio, la noche del miércoles y hasta el momento desconoce el destino de su hijo.

Posteriormente, Cinthia Tambo confirmó que funcionarios del Ministerio de Defensa se apersonaron al Hospital pero no le brindaron ninguna asistencia económica, ni medica para intentar restablecer la salud del soldado.

Según la madre, el soldado fue dejado en el Hospital Nuestra Señora de La Paz por los militares el pasado 16 de junio. Tambo, incluso, denuncio haber recibido amenazas.

“No todavía no me he dirigido (al regimiento) porque yo tengo miedo de acercarme, qué cosa me harán; ya me han amenazado, me ha dicho (Urtado) ‘durante seis meses yo le he dado de comer a tu hijo’, de todo me ha dicho, ‘de mi bolsillo estoy pagando, yo tengo mis hijos, tengo mi familia, tengo mi esposa, estoy pagando’”, relató la madre.

Este caso se suma a una larga lista de hechos que afectó la integridad de jóvenes bolivianos que ingresaron a los cuarteles completamente sanos y lúcidos y salieron lesionados, sino es muertos, sin que nadie ponga fin a estos crímenes cometidos por militares.

El 6 de febrero del 2018 Erbol informaba que un joven que sería conscripto falleció la noche del domingo en el cuartel PPE, en la ciudad de La Paz, reportó el jefe de la División Homicidios de la FELCC, capitán René Tambo.

De acuerdo con el informe, la muerte del joven fue notificada a la FELCC a las 23.00 y que cuando los policías pretendían levantar el cadáver, la familia del fallecido y el responsable del cuartel se opusieron, bajo el argumento que ahí tenían a su propio médico.
Los testimonios recogidos por la Policía dan cuenta de que el joven se habría presentado en la unidad militar a las 18.00, y que a las 20.00 los soldados estaban repasando un himno, y que el muchacho se desvaneció.

Tambo indicó que la Policía no tiene la causa de la muerte del joven, porque no se le permitió levantar el cuerpo. Recomendó a la ciudadanía que permita siempre los procedimientos policiales para tener la documentación en regla.

El 24 de noviembre del 2017 el periódico Gente reportaba que la Policía aprehendió el miércoles por la noche a dos militares pertenecientes al Regimiento de Infantería RI-26 “René Barrientos Ortuño”, con asiento en el municipio de Colomi, por el presunto asesinato del conscripto José Nicolás Pardo Pinto, de 18 años, ocurrido en agosto del año pasado.
Los militares aprehendidos fueron identificados como el subteniente Juve Adolfo Alejo Nina y la sargento segundo Flora Camacho Rojas.

Ambos serán investigados en la vía ordinaria por el presunto asesinato de soldado José Nicolás Pardo Pinto, ocurrido el 17 de agosto de 2016, cuando cumplía su servicio militar obligatorio en el RI-26 de Colomi.

Ese día, el soldado apareció muerto a unos cinco kilómetros del cuartel en la serranía de Jhatun Khasa.

Tras un año y cuatro meses de absoluto silencio, soldados que concluyeron su servicio militar relataron que el caso fue un crimen pasional y no un suicidio como altas autoridades militares quisieron hacer aparecer en esa oportunidad.

Resulta que la sargento segundo Flora Camacho Rojas había iniciado una relación amorosa con el conscripto José Nicolás Pardo Pinto, pese a tener un compromiso sentimental con el subteniente Juve Adolfo Alejo Nina.

El oficial, al enterarse de esa relación sentimental y cegado por los celos, tomó su arma de reglamento y disparó al soldado en el pecho y luego en la cabeza, causándole la muerte.
Varios soldados que se hallaban de servicio el 17 de agosto presenciaron el crimen que había ocurrido dentro el recinto militar.

Posteriormente, Juve, Flora y otro militar, trasladaron el cuerpo del soldado hasta al cerro Jhatun Khasa donde acomodaron el cadáver abrazado a su fusil, para que pareciera un suicidio y lo dejaron en ese lugar.

Cosos como estos están registrados en los registros de los periódicos de Bolivia, solo hay que buscarlo en el Google, por lo que se hace urgente evaluar la obligatoriedad del servicio militar.

El artículo 10 de la Constitución Política del Estado señala que “Bolivia es un Estado pacifista, que promueve la cultura de la paz y el derecho a la paz, así como la cooperación entre los pueblos de la región y del mundo, a fin de contribuir al conocimiento mutuo, al desarrollo equitativo y a la promoción de la interculturalidad, con pleno respeto a la soberanía de los estados”.

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