Andrés López Obrador, Presidente electo de México

En la víspera el Presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, reiteró que no contará con seguridad oficial, el avión presidencial y los helicópteros, tal como lo había anticipado en su de campaña electoral.

El AMLO, como ya acostumbran a referirse en México al Presidente electo por las letras iniciales de su nombre, también ha comprometido que no vivirá  en la residencia presidencial de Los Pinos, ésta será transformada en un espacio para las artes y para la cultura del pueblo de México.

López Obrador ratificó que seguirá usando para sus viajes aerolíneas comerciales, y en cuanto a su seguridad el se siente cuidado por la gente y el pueblo, por lo que no cree necesitar al cuerpo de seguridad oficial.

Mucho me temo que el Presidente electo de México, tarde o temprano se rencausará en el carril del populismos chavista, que genera una grave crisis social, económica, y social en Venezuela, hoy también en Nicaragua con el gobierno izquierdista de Daniel Ortega y su esposa en la Vicepresidencia, contabilizan más de 300 muertes en represión de las fuerzas de seguridad del Estado desde el mes de Abril de 2018.

Mucho me temo que AMLO desista de sus propósitos de austeridad a medida que avance su gestión.

En la historia de los gobiernos en el Mundo de hoy, solo un caso fue consecuente con los ideales enarbolados a lo largo de su vida política: el caso del Presidente de Uruguay José Alberto ‘Pepe’ Mujica Cordano, que concluyo su mandato el año 2015.

En contra partida, en todos los otros ejemplos de Mandatarios izquierdistas, iniciaron con medidas populistas de austeridad, pero con el paso de los años en el Gobierno, terminaron sucumbiendo a los privilegios y lujos que les pueden dar administrar las arcas del Estado y a las tentaciones del poder.

Es por eso que, muchos de estos presidentes de Estado, a la conclusión de sus mandatos, han enfrentado procesos penales en sus países.

No solo en la historia reciente, la implementación de medidas populistas de austeridad han sido la primera mal señal de una gestión de gobierno que recién inicia.

México es un país aquejado por los altos índices de inseguridad. Solo en todo el periodo Electoral que concluyó con la elección de López Obrador el pasado domingo, se han registrado el asesinato de unos 50 candidatos subregionales. Aún están abiertas las heridas para los familiares de los 43 estudiantes de Iguala, ejecutados y calcinados en el estado sureño de Guerrero.

Con todos estos antecedentes, el nuevo Presidente de México no solo asumirá el mando de su país con el reto de luchar contra las organizaciones criminales del narcotráfico sino también con los desafíos que implica la lucha contra la pobreza, que a decir delConsejo Nacional para la Evaluación de la Política Social (Coneval), hasta enero del 2017 el número de pobres alcanzaba a 55 millones según una publicación del portal web de Forbes.

Antes del inicio del Mandato de AMLO, solo queda esperar al tiempo para dilucidar el curso que tomará el destino del hermano país de México. Bolivia es un ejemplo claro de que los «votos castigo» en las urnas electorales, no garantiza un desarrollo igualitario, respeto a los Derechos Humanos o el respeto y fortalecimiento de la institucionalidad.

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