La otra verdad del periodismo en Bolivia: un testimonio particular

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BOLIVIA, La Paz, 09 de Mayo de 2026 (JA). Comencemos diferenciando lo que es el periodismo en Bolivia. El periodismo es aquella actividad desarrollada por los hombre y mujeres, jóvenes, que de forma casi tóxica, sueñan, piensan, buscan 24/365 encontrar, redactar y presentar a las audiencias «la historia de su vida», que les permita alcanzar el premio Pulitzer o el Grammy…, en realidad no tanto así, pero por lo menos los cartones que dan las asociaciones de periodistas cada 365 días, en el Día del Periodista.

En realidad, un 90% de esos jóvenes que son periodistas «corren» toda su vida detrás de la «exclusiva», de la «primicia» que les permita dar una «patada» a su competencia, porque ese «logro» les permitirá obtener un poco más de reconocimiento, un poco más de visibilidad en los medios, con la esperanza de que esos «puntos acumulados» posibiliten que tus jefes piensen en incrementarle el salario, o un ascenso laboral en la empresa. Para algo tiene servir el «sacrificio», transpirar la gota gorda».

El periodismo es una actividad que requiere de personas con compromiso, valores morales, éticos y pleno respeto de los derechos humanos, políticos, sociales y legales de los demás, no basta con tener pasión, una buena voz o una buena redacción. Porque en el tener el poder sobre el micrófono, la cámara o máquina de redacción siempre estará presente la delgada línea de lo que es verdad y de lo que aparenta ser verdad. En el proceso que se sigue en la cobertura de un hecho noticioso, cada una de las partes siempre tiene su verdad, ahí ingresa la experiencia y el buen criterio del periodista.

El periodismo es «no tomarte personal» los acontecimientos y circunstancias que aparecen en la cobertura de las noticias. Las agresiones de los entrevistados no son hechos aislados en la cobertura periodística, porque a los entrevistados que gozan del poder circunstancial que les da un cargo público, no les gusta que los periodistas interpelen sus acciones. Las consecuencias pueden ser amedrentamientos, hostigamientos, agresiones físicas, hasta telefonazos a los jefes del medio de comunicación para presionar y lograr el despido de quien se atrevió a cuestionar sus actos.

En ese contexto, por favor, les pido no confundir a los periodistas –que deben enfrentar a los «malos de la película» o que deben realizan el «trabajo sucio» de los medios de comunicación en lluvia, en sol o frío– con los bien peinados y maquillados presentadores de noticieros o programas de información, que sin transpirar o despeinarse, ganan mejor que los periodistas, trabajan menos horas, gozan de muchos otros beneficios, que los obreros de la comunicación no gozan en las calles.

Por qué aludí a la expresión «malos de la película», porque los noticieros son una colección de hechos malos y negativos, debido al morbo humano que otorgan muchos puntos en los rating de audiencia. Las noticias narran la corrupción de los políticos, los asesinatos, accidente de tránsito, el descaro de los políticos, hasta las guerras, violaciones, robos, entre otras tragedias. Las buenas noticias suelen ser el relleno, la anécdota o el cherry de la torta de un noticiero, ese es el valor que le dan los jefes de prensa.

¿Por qué me referí como «trabajo sucio» a la labor del periodista?, porque realmente a estos hombres y mujeres les toca ver cara a cara la obra del político corrupto, porque al periodista le toca enfrentar y lidiar en primera fila la obra del feminicida o la tragedia de una infanticida. Como pueden ustedes constatar en su televisor, las noticias reflejan hechos negativos, que de seguro afectan la salud mental de los periodistas y de los televidentes.

En Bolivia el periodismo es una actividad para la gente joven, a menos que sea el dueño del medio de comunicación. Los dueños de los medios de comunicación prefieren contratar a jóvenes porque trabajan duro, bajo presión, cobran poco, pueden disponer de su tiempo, más allá de los horarios establecidos por ley. Los jefes de prensa y los empresario no contratan periodistas adultos porque les cuesta mucho mas que los jóvenes por su experiencia, son menos manipulables y conocen muy bien sus derechos laborales.

El periodismo es una actividad sacrificada y muy ingrata. Para tener estabilidad laboral en un medio comunicación se debe tener gran capacidad de sometimiento para soportar la explotación laboral. Cumplir turnos en medios días, horarios nocturnos sin fin, fines de semanas y feriados es una constante para los periodistas, en un país tan conflictivo y subdesarrollado como Bolivia.

Esta rutina de explotación de un periodista, termina por enfermar de estrés al ser humano, lo que a su vez traerá problemas gástricos, neurológicos entre otros males. Todas las trasnochadas, las reuniones familiares renunciadas, todos los sacrificios realizados para una cobertura noticiosa completa no serán suficientes para que en cualquier momento el dueño del medio de comunicación disponga despedir al periodista, si es que afecta afecta sus intereses, porque es el eslabón más débil de la empresa.

En mí vida universitaria, si la ‘bola mágica’ me hubiese mostrado, que varios años después, un tal Evo Morales llegaría a ser Presidente de Bolivia, tengan la seguridad de que nunca, jamás habría estudiado Comunicación Social o Periodismo, definitivamente habría seguido el plan de estudios que tenía para mí, mi papá (QDEP) que, con sabiduría me había inscrito en la Carrera de Informática de la UMSA.

Los 20 años de corrupción, violaciones de los derechos humanos, políticos, sociales, económicos y legales de Evo Morales y su gobierno, definitivamente, fueron los peores para el ejercicio laboral del periodismo en Bolivia. La acciones de discriminación racial, las políticas de exclusión y marginamiento de los periodistas que disentían con el gobierno de Evo Morales y el Movimiento al Socialismo (MAS), fueron norma en sus dos décadas de Gestión.

El resentimiento crónico y el alto nivel de mediocridad del MAS y Evo Morales ocasionaron una persecución sañuda a los periodista que hemos estado en contra de sus violaciones de los derechos humanos. Algunas periodistas como Hanaly Huaycho, pagaron con su vida la posesión de la información.

Mientras que otros periodistas sufrimos las agresiones físicas y los intentos de silenciamiento por las hordas masistas que no estaban de acuerdo con nuestra cobertura noticiosa, con las voces disidente a las voces hegemónicas de quienes ostentaron el poder en esos 20 años.

Los jueces y fiscales han estado sometidos al Gobierno de Evo Morales en eso 20 años, por lo que fue inútil esperar que se hiciera justicia con los agresores. Alguno periodistas fuimos obligados a denunciar, nos dijeron que los abogados de la empresa se encargarían, sin embargo, ese apoyo del abogado no es permanente y termina cuando te extienden el memorandum de despido.

Después del despido, el periodista debe correr con los gastos del abogado, pese a que ese pleito judicial fue ocasionado en el ejercicio profesional del periodismo, no por una acción personal y particular del periodista. Y ningún sindicato o asociación de periodistas en La Paz tiene la capacidad de proveerte un asesor jurídico, con lo que la falta de protección del Estado al ejercicio profesión del periodismo en Bolivia es patente y real.

Por esas agresiones de 20 años, este 2026 el periodismo está venido a menos. La calidad del periodismo boliviano es tan bajo que carece de precisión, de profundidad; los periodistas demuestran falta de compromiso; la investigación se murió; los formalismos clásicos del buen periodismo fueron archivados con el desarrollo de las redes sociales.

Hoy cualquiera cree ser periodista por el hecho de que tiene la posibilidad de publicar en su perfil o página en redes sociales. Sin embargo, el periodismo requiere cursar estudios en la Universidad, para que sean moldeados por la teoría. No es periodista todo aquel que tiene empleo en un medio de comunicación. Es periodista exclusivamente aquel que hace noticias basados en los cánones dictados por una Casa Superior de estudios para tal efecto.

Esta es la otra verdad del periodismo en Bolivia que muchos no se atreven a contar públicamente. La mayoría optan por definir a periodismo en Bolivia como «un profesión noble», «pilar fundamental de la democracia», pero ¿a qué costo, a cuánto sacrificio?. Los periodistas de calle no estamos de acuerdo con los mensajes de salutación en este día (Día del Periodista), de quienes ejercen el poder y se llenan la boca con supuestas garantías otorgadas para el desempeño del periodismo en Bolivia. A las autoridades y a los dueños de los medios de comunicación se les exige cumplir con el pago de los salarios en forma puntual, el respeto pleno de los derechos laborales. Después, de seguro que sus palabras serán creíbles para los «obreros de la comunicación».

Finalmente, basado en los 28 años de periodismo continuos, permítanme sugerir a los universitarios de las facultades universitarias, elegir la rama de la investigación y métodos para el ejercicio laboral, porque el rubro del periodismo en los medios de comunicación está saturado y los salarios son muy bajos y no alcanzan para sustentar a una familia.

Contar con las habilidades en el manejo de las herramientas audiovisuales y del internet van a representar una gran ventaja en el desempeño laboral en empresas, ONGs, fundaciones y organismos internacionales. La paga en estos sectores pueden ser mucho mejores que en los medios de comunicación.

PD. El Youtube puede ser una buena fuente para desarrollar esas habilidades.

javieralanoca.com

Por Javier Alanoca

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