Según el diario paceño La Razón, hasta el mediodía de este jueves el Gobierno cifró en 744.711 hectáreas el total de la superficie afectada en la Chiquitanía por los incendios forestales, ello en 35 comunidades de 11 municipios.
La cifra de familias afectadas y damnificadas también va en ascenso y ya se encuentra rumbo al país el avión Supertanker que será usado desde este viernes para combatir los incendios más graves. En paralelo, se activó una brigada para salvar la vida de los animales silvestres afectados.
“En total tenemos una superficie incendiada por este desastre de 744.711 hectáreas en la Chiquitanía y esto afecta a 35 comunidades de 11 municipios. Esta información la hemos verificado con los propios alcaldes”, informó el ministro de Defensa, Javier Zavaleta.
Asimismo, indicó que existen 1.817 familias afectadas y ocho familias damnificadas, estas últimas perdieron sus medios de supervivencia y, por lo tanto, requieren apoyo.
Destrucción irreversible
La destrucción de las áreas forestales en la Chiquitania es irreversible porque la recuperación de esos árboles demandará unos 200 años, sin estimar la pérdida de la fauna silvestre, según el sitio ecologista Mongabay.
La reforestación de la zona afectada por los incendios en la Chiquitania demorará unos 200 años, de acuerdo con datos del presidente del Colegio de Ingenieros Forestales de Santa Cruz (CIF-SC), Ever Durán. “El bosque que se ha quemado es duro; en ese sentido, se calcula que necesitará aproximadamente 200 años para restablecerse”, señaló.
Durán agregó que es imperativo que el Gobierno active el protocolo de declaratoria de desastre nacional por los incendios y recurra a ayuda internacional, no solo para apagar el fuego, sino también para que se refuercen las tareas de reforestación y mitigación de los efectos de los incendios sobre la zona afectada y la salud de los habitantes.
Representantes de los colegios profesionales de ingenieros agrónomos, ingenieros forestales y veterinarios del departamento de Santa Cruz exigieron ayer al Gobierno que detenga la ampliación de la frontera agrícola en zonas sin esa vocación. “Exigimos e instamos al Gobierno a pensar que los recursos naturales no son generación de recursos económicos para unos cuantos, sino generación de calidad de vida para todos los bolivianos y esto solo se logrará con un marco sostenible de estos recursos”, se lee en el pronunciamiento de los profesionales cruceños.
El área que ahora está en cenizas era hogar y lugar de origen, por ejemplo, de la Frailea chiquitana, una planta endémica del lugar. Como esta quedaron calcinadas especies grandes, pequeñas y únicas.
“Los daños ambientales son elevados a la máxima potencia. De las especies de flora y fauna que son afectadas, algunas son de reproducción lenta y si estas mueren en grandes cantidades pueden tardar muchos años en recuperarse”, explicó la bióloga Kathrin Barboza. Agregó que como se trata de un bosque de características únicas en el mundo, hay especies que pueden extinguirse o pueden catalogarse como amenazadas.
El Bosque Seco Chiquitano es un complejo de biodiversidad endémico donde también está la Reserva Natural Tucavaca. Allí existen 554 especies distintas de animales, distribuidas en 69 especies de mamíferos, 221 de aves, 54 de reptiles, 50 especies de anfibios y 160 de peces. En Tucavaca hay, además, 35 especies de fauna y más de 55 plantas endémicas que solamente hay en este lugar en todo el mundo.
De acuerdo con Barboza, todas estas especies, entre plantas y animales, cumplen un rol importante en el equilibrio del bosque. “Por ejemplo, con el tema de la polinización, la dispersión y el control natural de plagas e insectos”. Barboza acotó que una vez que cese el fuego se necesitará una evaluación del daño ambiental.
“Desde cuántas hectáreas de bosque han sido dañadas, hasta ver si hay especies que se pueden rescatar”, dijo y agregó que además se debe hacer un monitoreo para evaluar cuánto tiempo puede tardar en recuperarse el bosque y el fortalecimiento de las plantas.
La ingeniera ambiental, Cecilia Tapia, asegura que el principal daño fue a los suelos, la biomasa boscosa, y la biodiversidad que se albergaba. “Habrá que acudir a estudiar y hacer un inventario del área quemada. Pero entre los impactos de consideración tenemos suelos, aire (aumento de gases de efecto invernadero) y contaminación de agua, además de la pérdida del paisaje que igual es de impacto socioambiental”.




